En recuerdo de Rovirosa y Malagón

Un año más, alrededor del 27 de febrero, fecha de sus fallecimientos, la HOAC tiene en su recuerdo la figura de Guillermo Rovirosa, primer militante, y de Tomás Malagón, consiliario.

La comisión permanente de la HOAC acudirá a las 9.15 hrs. del lunes 27 de febrero de 2017, a la sepultura donde reposan los restos de Rovirosa, en el cementerio de la Almudena, para realizar una oración. Posteriormente se desplazarán a Valenzuela de Calatrava, donde se encuentra la tumba de Malagón, para realizar también una oración en su memoria, junto con sus familiares.

El mismo día, a las 20.00 horas en la parroquia de San Vicente de Paúl de Valladolid, la HOAC de esta diócesis celebra una Eucaristía con motivo del aniversario del fallecimiento de Guillermo Rovirosa, promotor de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), en la que también habrá un especial recuerdo de Pepe Bueno, consiliario que caminó junto a la HOAC de Valladolid entre 2004 y 2012, periodo en el que además trabajó incansablemente por la promoción del apostolado laical en Valladolid. Pepe se encuentra ya en presencia del Padre desde el 20 de enero. Con esta Eucaristía se dará gracias a Dios por éstos y tantos otros militantes obreros cristianos que han dedicado sus vidas a hacer llegar la Buena Noticia del Amor de Dios a las periferias del mundo obrero y del trabajo.

Otros acto convocados.

Canarias: Eucaristía de Acción de Gracias por Rovirosa

Bilbao: Recordando a Rovirosa y Malagón

Burgos: Dos citas para recordar a Rovirosa

¡Ahora más que nunca!

En 1946 los obispos españoles acordaron la creación de un movimiento especializado para los obreros adultos dentro de la Acción Católica. Desde el Consejo Nacional de Hombres de Acción Católica se propuso a Guillermo Rovirosa, que venía trabajando en la Acción Católica de Madrid desde hacía unos años, la tarea de organizar y promover la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC). Guillermo aceptó y del 26 de octubre al 3 de noviembre de 1946 se celebró la I Semana Nacional de la HOAC, que fue el comienzo de su andadura como movimiento apostólico obrero. Se cumplen, pues, ahora, los 70 años de vida de nuestro movimiento.

Siete décadas, 70 años de vida eclesial encarnada en el mundo obrero y del trabajo. Porque si algo ha querido ser la HOAC es vida cristiana eclesial en medio de la realidad sufriente del mundo obrero y del trabajo. Con el empeño de reconocer y vivir a Cristo Jesús, «el Divino Obrero de Nazaret», acompañando la vida cotidiana de nuestras hermanas y hermanos trabajadores, para colaborar desde su Evangelio a que sea respetada la sagrada dignidad de cada persona. Como escribió Rovirosa, «la lucha de la HOAC se encamina, en primer lugar, a que todo obrero recobre la conciencia de su dignidad de hombre y de obrero a la luz de Cristo».

De esa experiencia de 70 años, con todos sus aciertos y sus errores, queremos ante todo dar gracias a Dios por el testimonio entregado de tantos hombres y mujeres, trabajadores y trabajadoras, seguidores de Jesucristo; por su permanente empeño de fidelidad a Él y a su Iglesia al servicio del mundo obrero y del trabajo; por la profunda experiencia comunitaria de fe cristiana convertida en amor y lucha por la justicia. Gratitud por la afirmación constante de la dignidad de las personas trabajadoras y del trabajo a la luz del Evangelio, causa esencial de la Iglesia en la que tanto insiste hoy el papa Francisco, y de la que dijo san Juan Pablo II que es para la Iglesia «su misión, su servicio, verificación de su fidelidad a Cristo, para poder ser verdaderamente la Iglesia de los pobres», que son frecuentemente resultado de la violación de la dignidad del trabajo humano (LE 8). Empeño sustentado en una convicción: el Evangelio de Jesús responde a las necesidades más profundas del ser humano, en lo personal y en lo social, pues estamos vocacionados al amor fraterno (EG 265).

Nuestra gratitud quiere mirar al presente y al futuro y transformarse en respuesta decidida y reafirmada de continuidad con ese servicio y esa vida encarnada. «Ahora más que nunca» es el lema que Rovirosa adoptó en unos momentos difíciles y de profunda experiencia de la propia debilidad, poniendo toda su confianza en Dios. Hoy el mundo obrero y del trabajo sufre una situación difícil, con tantas personas y familias privadas de trabajo digno, despojadas de sus derechos más básicos y que no pueden vivir y ser con la debida dignidad. La idolatría del dinero devora personas y demuele la dignidad del trabajo. Hoy más que nunca es fundamental el empeño por afirmar la dignidad del trabajo y luchar por el trabajo digno. Ahora más que nunca el mundo obrero y del trabajo, y por extensión el conjunto de nuestra sociedad, necesitan de la pastoral obrera de toda la Iglesia, a cuyo servicio quiere seguir entregándose la HOAC desde su identidad de Acción Católica. ¡Qué el Señor, con su amor entrañable y misericordioso, nos siga sosteniendo en ese empeño!

Editorial publicada en la revista Noticias Obreras.